Alimentación limpia o Clean eating

Quitemos más cáscaras que envolturas.

Ya estamos en Enero y con el nuevo año inician también nuestros propósitos, sentimos un  impulso fuerte por hacer algunos cambios y tenemos ganas de empezar a cuidar nuestra alimentación, comer más sano, cocinar más a menudo, comprar o seleccionar mejor nuestros alimentos.

Algunas personas nos volvemos más conscientes sobre la importancia que tiene la buena alimentación, la cantidad y sobre todo la calidad de los ingredientes con los que preparamos los platillos para nuestra familia. Existe un grupo importante de personas que han tomado la decisión de comer de manera limpia con el objetivo de prevenir o mejorar su salud. El término “limpio” no solo hace referencia a la higiene de los alimentos. Clean eating o Comer limpio, va más allá, consiste en acercar a nuestra mesa una alimentación lo más natural posible, libre de envolturas, aditivos, conservadores, etc.

Es decir, se basa en que la persona consuma comida natural -algunos le llaman alimentos verdaderos-, es decir, alimentos en su forma más simple, tal como la naturaleza los ofrece o con el menor grado de manipulación posible.

Es así como éste tipo de alimentación pretende alejarnos de lo nocivo que pueden aportarnos los alimentos procesados y/o ultraprocesados, refinados, alimentos con manipulación genética o con procesos de siembra no ecológica, prejudiciales para la salud.

En BalanceArte te contamos todo lo que debes saber sobre este tipo de alimentación, que hoy muchos la consideran más que una dieta, es un estilo de vida saludable y consciente, que da prioridad a los alimentos frescos y naturales.

Vamos entonces a describir las ventajas y desventajas de llevar una alimentación limpia o clean eating:

VENTAJAS

  1. Alimentos naturales. Se basa en consumir el mayor porcentaje posible de alimentos frescos, sin azúcares refinados y/o añadidos, sin aditivos artificiales. La lista de alimentos es amplia, te compartimos un ejemplo de las diversas opciones:
  • Leguminosas: lenteja, frijol, judía, garbanzo, edamame, etc.
  • Frutos secos y semillas: piñón, chía, coco, bayas, linaza, almendra, nuez, semillas de girasol, semillas de calabaza (pepitas), hemp, etc.
  • Verduras: coliflor, ejote, brócoli, chícharo, pepino, zanahoria, jitomate, ajo, nabo, calabaza, acelga, pimiento morrón, setas, champiñón, rábano, betabel, lechuga, espinaca, berro, arúgula, jícama, apio, espárrago, etc.
  • Frutas: manzana, piña, plátano, pera, fresa, frambuesa, arándano, uvas, cerezas, papaya, melón, sandia, ciruelas, granada, kiwi, limón, naranja, etc.
  • Cereales integrales: elote, avena, cuscús, mijo, cebada, arroz, quínoa, etc.
  • Especias: albahaca, eneldo, cebollín, tomillo, orégano, romero, laurel, etc.
  • Proteínas: atún o salmón salvaje, pechuga de pollo y pavo, leche orgánica y derivados lácteos ecológicos, espirulina, huevo orgánico, kéfir, yogurt, etc.
  • Grasas: aguacate, aceite de oliva prensado frío de primera extracción, etc.

  1. Preparaciones sencillas. La primera elección es que sea fresco, en caso de requerir se pide que solo tenga 1 proceso de cocción sencillo casero, como: cocido, al vapor, horneado, asado, empapelado, hervido, deshidratado, salteado, guisado y estofados. Por ejemplo: usando un deshidratador solar, podemos hacer chips u orejones de manzana o pera o plátano o higo, etc.

Así, si buscamos comer limpio, es necesario que las preparaciones o métodos de cocción sean lo más simples posibles, por lo que es indispensable eliminar todo tipo de productos, es decir, todo alimento o preparación con etiqueta o que haya pasado por la industria alimentaria, especialmente los procedimientos en serie a gran escala.

 

  1. Alimentos regionales y de temporada. Regresar a la forma en la que se comía hace varios años atrás, cuando se consumían los alimentos que de manera natural se daban acorde a la estación de año, el clima, la región, lo cual permite el menor uso de fertilizantes, insecticidas u otros productos químicos para la producción agrícola, ya que si respetamos y consumimos productos de la temporada y de producción local,  ayudamos también a reducir la huella de carbono.

Promover que los procesos de producción sean respetuosos con el medio ambiente, basados en la compra en alimentos orgánicos o ecológicos siempre que sea posible. Desde hace varios años, han existido movimientos que tienen un buen propósito, como el “lunes sin carne”, cuyo objetivo es reducir la ingesta de carne, ya que la ganadería es la que mayor emisión de gases produce, en comparación con la producción de alimentos vegetales.

 

El azúcar y sodio, en este tipo de alimentación, se obtiene de manera más sana y en la proporción que nuestro cuerpo requiere de manera indispensable.

Lo que se traduce en los siguientes beneficios:

  • Reducción de medidas corporales al mejora en los procesos intestinales,
  • Disminución en los procesos inflamatorios gástricos y celulares,
  • Apoyo para la pérdida de peso sí se realiza un ajuste calórico,
  • Aumento en la hidratación y humectación de piel, cabello y uñas,
  • Aumento en la funcionalidad de los procesos metabólicos,
  • Mejora en la calidad y aumento de fibras musculares y tonicidad,
  • Nutrición celular para todos los órganos y sistemas corporales,
  • Efecto antienvejecimiento celular y apoyo sistema nervioso,
  • Mejora de la calidad de huesos (densidad ósea) y articulaciones,
  • Fortalecimiento del sistema inmunológico y endócrino,
  • Efecto antioxidante y preventivo contra enfermedades oncológicas,
  • Apoyo en el control en Enfermedades Crónico Degenerativas,
  • Mejora en los niveles de presión arterial, lípidos sanguíneos y glucosa,

DESVENTAJAS

  1. Hoy en día, al intentar llevar este tipo de alimentación, te darás cuenta que la mayoría de los alimentos que consumimos de manera cotidiana (más de 85%), tiene al menos 1 proceso de conservación, adición o manipulación relacionada con la industria alimentaria. Por ejemplo: la pasta para sopa esta adicionada con vitaminas. Por lo que la compra de estos alimentos tendrá que ser de manera más selectiva y en lugares específicos.
  2. La sustentabilidad de los alimentos se vuelve un poco complicada en las grandes ciudades. Podrías tener un huerto en casa, ya que la compra de alimentos orgánicos suele ser más caro, por lo que tendrás que invertir un poco más de dinero.
  3. Acostumbrarse al sabor natural de los alimentos, muchos tenemos un paladar ligeramente maleado y acostumbrado a usar elementos que nos ayudan a potencializar o mejorar el sabor de los alimentos naturales.
  4. Mayor tiempo invertido, que va desde la compra, conservación natural, preparación y manejo de los desechos. Y compromiso para llevar un estilo de vida en equilibrio entre la búsqueda de calidad alimentaria y el entorno social.

Este tipo de alimentación se puede entender básicamente como una dieta saludable y de excelente calidad. Y aunque puede que no logres comer una alimentación totalmente natural, puedes acercarte a la esencia del clean eating, aportando beneficios significativos a tu salud.

Yesi Avellaneda

Soy Nutrióloga Clínica, creadora de Conciencia en Alimentación y co-fundadora de MySelf System, método concebido para ayudar a la mujeres a desarrollar estrategias enfocadas a la pérdida de peso, promoviendo una sana relación entre la alimentación y las emociones. Vivo en la Ciudad de México, soy Especialista en Nutrición Bariátrica, brindo herramientas para la re-educación de hábitos de alimentación, el fomento al ejercicio y el acompañamiento terapéutico, para fomentar un estilo de vida saludable. Considero que cualquier tema relacionado con el peso y la alimentación, se debe trabajar desde todos los ángulos para lograr un cambio integral y definitivo.

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