Ser feliz en Alaska

En cada artículo que escribimos en Balancearte, dejamos un pedacito de nuestra vida y de nuestro ser abierto para que poco a poco nos conozcan, pero hay algunos que personalmente he escrito y he dejado mis sentimientos a flor de piel como fue el caso de Todos somos vulnerables

Aquella ocasión estaba saliendo de uno de los tantos episodios turbios de mi vida, llevaba meses fuera de casa, me sentía sola, tenía sentimientos encontrados y bueno según yo el mundo estaba conspirando en mi contra. Recuerdo que pasé días en que me sentía invisible, pero invisible hasta para mí misma, aunque no fuera así, pero muchas veces nos dejamos abrazar por la negatividad y el pesimismo.

Un día me decidí a ponerme la atención que merecía y realicé una introspección de lo que pasaba, inmediatamente le mandé un mensaje a mi psicólogo: “En diciembre que viaje lo visito, pero de mientras… me urge una lectura que me distraiga, recomiéndeme algo sencillo de leer porque realmente no soy la persona más adepta a los libros y bueno… algo que me motive”. Por suerte, al instante me respondió: “Ser feliz en Alaska” y el mismo fin de semana fui por mi libro para empezar a leer.

Claramente no les platicare lo que abarca tooooodo el libro, pero sí quiero compartirles lo más esencial y lo que al menos me dejó, son 3 aspectos que cada día deberíamos intentar trabajar para ser más fuertes emocionalmente.

  1. Orientarse hacia el interior: Lo que sucede en nuestro entorno no es lo que nos afecta, si no cómo lo tomamos. Vivimos en un mundo donde siempre alguien debe juzgarnos porque piensa que tiene esa “libertad”, como cuando nos critican por cómo nos vestimos, por cómo hablamos o hasta cuando decidimos estar íntimamente con alguien. En otras ocasiones creemos que si nos pareciéramos más a alguien física o intelectualmente podríamos ser más felices o tener una vida más exitosa. Ponerle tanta importancia a los factores externos volviéndonos esclavos emocionales de la adversidad, cuando deberíamos tomar las cosas de quien vienen o cómo vienen y buscarle el lado amable. Y ojo, no estoy diciendo que seamos tan fríos que lo que le suceda al prójimo no nos afecte y nos resbale, pero llegará el momento en que te des cuenta que si tu misma no velas por tu paz interior y por tu bienestar, nadie más lo hará.
  2. Aprender a andar ligeros: Fervientemente creo que somos resultado de nuestras vivencias, pero esto no implica que llevemos un eslabón atado al pie con lo no tan agradable que nos ha pasado, no significa que debamos cargar esas inseguridades o prejuicios, como bien dicen: “Hay personas y situaciones que es mejor dejarlas ir”. En la terapia psicológica he tratado varios temas desde mi infancia, cosas que me tocaron vivir en la adolescencia y muchas más experiencias ya siendo adulta (muy joven aún), en esas largas charlas descubrí rencores y heridas que jamás dejé cicatrizar, y diría que hasta la fecha no he logrado cerrarlas por completo porque para cada persona el proceso es diferente, pero poco a poco intento sanarlas para quitarme ese peso de encima que muchas veces significa un freno para la manera en que decido relacionarme con el mundo.
  3. Apreciar lo que nos rodea: Hay persona que miden su felicidad en cuanto tienen y en cuanto más creen poder conseguir, ¿cuándo fue la última vez que dejaste que la vida te asombrara con un amanecer deslumbrante?, ¿cuándo fue la última vez que te sentaste en tu jardín o en el del vecino a apreciar que el botón ya se convirtió en flor y a sentir el olor a tierra mojada?, ¿cuándo fue la última vez que te sentaste en una cafetería a tomar o comer lo que se te antojara sin importar ir sola cuando tú misma deberías ser tu mejor compañía?. La vida se nos va cuando perdemos el tiempo sin disfrutar cada instante y dejamos de apreciar hasta el más mínimo detalle como cuando éramos niñas.

«Ser feliz en Alaska» en cada página te va guiando y te va haciendo entrar en razón sobre la actitud que tomamos ante la vida, en cómo estamos agrandando la bola de nieve que está a punto de aplastarnos porque así lo decidimos, principalmente te enseña a ver las cosas desde una perspectiva más positiva para que logres cambiar tu chip hacia una vida en armonía con mayor fortaleza emocional.

Natalia Pérez Alcolea

Dicen que hogar es donde está tu corazón, el mío se divide entre mi increíble país México al cual extraño cada día y mi actual lugar de estadía, Perú. Siguiendo un sueño me mudé a estudiar a Lima, comprobando que adaptarse al cambio es difícil pero posible. En poco tiempo me he redescubierto y redefinido, como una mujer amante de la libertad, adicta al chocolate, pseudo catadora de vino de noche y de café en el día, me encantan las idas a los museos, siempre busco algo nuevo para no perder mi capacidad de asombro, y lo que no cambia, fanática de los unicornios. Soy arquitecta de profesión, estudiante de marketing, creyente de los hábitos saludables y balanceados de corazón, creadora de algunas recetas saludables, escritora en práctica y en búsqueda de ser mejor. Editora y escritora de la sección de estilo de vida en BalanceArte.

Comments (1)

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    Roberto Pére Moreno

    Felicidades tu eres fuerte e inteligente capaz de salir siempre adelante ante cualquier adversidad . Se feliz te amo.

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