Mascotas, un regalo con responsabilidad incluida

Qué rico se siente estrenar año, en lo personal, me encantan todas esas buenas intenciones que le ponemos al año nuevo. Cuando era chica, las fiestas y las ilusiones no terminaban el día primero de enero, más bien, el maravilloso seis de enero. Esa fecha es una de las más simbólicas en nuestra cultura, con la llegada de tres majestuosos y místicos reyes magos, ¡caray!, aún puedo recordar esas mañanas, más por la ilusión que por los regalos.

 Y bueno, regresando a la realidad, el destino me puso en un lugar donde simplemente los Reyes Magos no llegan y mis hijos no son sus clientes, lo cual no les afecta y yo lo acepto sin trámite.

Curiosamente mi último regalo de Reyes fue mi amado Max, un gatito sin igual que logró capturar la atención de BJ y de ahí su suerte y destino cambió por completo. Maximous llegó a ocupar un lugar pequeño en la casa, y poco a poco un lugar, importantísimo y especial, en nuestras vidas.

Me acompañó durante mi primer embarazo en un país nuevo, su simple ronroneo me daba una sensación de que todo estaba bien durante los días que pasaba sola, que eran casi todos, pues BJ trabajaba todos los días. Después llegó mi amado hijo Cald a nuestras vidas, descubrí que Max no es gran fan de los niños, aunque lo buscaba entre de las cobijas, al ver que era un bebé que lloraba casi todo el tiempo, se salía del cuarto casi en calidad de huida.

Tener una mascota junto con un niño chiquito no es miel sobre hojuelas, los accidentes pasan y es donde te percatas que tu amor por el gato es más grande de lo que imaginaste. En una ocasión, mientras Cald jugaba se dejó caer al piso muy cerca de Max, apachurrándole la panza con la rodilla, Max reaccionó y lo rasguño en la cara, peor aún, en el párpado. Así que Cald celebró su segundo cumpleaños con un ojo hinchado y morado.

La vida nos ha llevado a vivir en diferentes puntos del país, después de la helada Pensilvania, decidimos irnos a Florida, así que ahí vamos, mudanza y gato de norte a sur del país. En la bella Pensacola, Max se adaptó divinamente, le gustaba salir a corretear ranitas al garaje y jugar con viboritas de agua. Después de un tiempo, decidimos volver a mudarnos, esta vez a California, y ahí vamos de nuevo, de costa a costa, Max viajando en el camión de mudanza con BJ durante dos días. En ese viaje, Max casi se pierde en un punto de revisión migratorio, detuvieron a BJ para realizar una inspección por traer un camión de mudanza. Al pasar un perro a revisar, Max se alteró y saltó por una pequeña abertura de la ventana que BJ había dejado abierta para mantenerlo fresco, así que BJ tuvo que ir corriendo entre los autos de la autopista para alcanzar a su gato. Llegamos al bello San Diego y Max adoraba la ventana del departamento, aunque se volvió un poco enojón. Hace unos 18 meses nos volvimos a mudar y ahí viene Max, ya hasta le agarró gusto al viaje, se acomoda junto a BJ y se quedan en hoteles pet friendly en lo que llegan al destino o nos entregan la propiedad a rentar.

Dejen les platico cómo una mascota es un compromiso que convierte lo simple en toda una travesía, y como miembro de la familia, lo mismo haríamos por cualquiera de nosotros. Mi esposo BJ, decidió hacer un cambio drástico de carrera, pasó de la vida militar al trabajo social, ese ha sido el motivo de las mudanzas. Rentar no es tan fácil en este país, y rentar con animales es casi encontrar una aguja en un pajar en ciertas partes. Max ha pagado renta desde que lo adoptamos, así como lo leen, se llena un formato con todos los datos de la mascota y se agrega una cuota mensual de entre los 35 dólares y 50 dólares, dependiendo de la arrendadora, y esa cuota también varía por cantidad de animales y tamaño.

Algunos gatitos suelen tener problemas urinarios, Max es uno de ellos. Por alguna razón, su vejiga se llena de cristales y lo tienen que internar para ponerle sonda y así pueda llevar una vida normal. Por lo tanto, tiene que comer un alimento medicado, que no venden más que en veterinarias, y tomar agua de garrafón en un filtro de agua, y por si eso fuera poco, le da una tarjeta donde su doctor autoriza que compres ese alimento, sin ella no te la venden pues es alimento “controlado”.

El costo de veterinario aquí es ridículamente alto, en verdad, lamentablemente la mayoría de la gente pone a dormir a sus mascotas porque no es fácil cubrir cuentas médicas que superan en ocasiones los ingresos de un mes de una familia. Y luego mi Max no es muy amigable con extraños, lo tienen catalogado como gato agresivo, así que le mandan sedantes para ir al doctor y no lo atienden si no va casi dormido, pues ha dejado los brazos de los veterinarios y asistentes como falda de hawaiano. Hace un mes, lo tuvieron que operar de urgencia, la cuenta fue estratosférica. Pusimos en él los ahorros para unas vacaciones que tenemos planeadas y que ahora se van a posponer un poco, sin embargo volveríamos a hacer el esfuerzo, en caso de ser necesario, con tal de tener a nuestro “gordito”, como le decimos, aquí con nosotros.

Con todo esto, lo que me gustaría compartir, es que sí, regalar un animalito puede ser una idea fantástica, si se tiene el grado de compromiso de por vida, y ese compromiso dura años, mudanzas, cuentas medicas enormes y cambios de planes repentinos. Max cumple 9 años este invierno de ser nuestro compañero y testigo de cómo esta pequeña familia es el centro de mi universo.

Keila Barron

Nací y crecí en la Ciudad de México, el destino me llevó a emigrar a los Estados Unidos hace algunos años emprendiendo un viaje sin retorno. La vida me regaló un marido como nunca lo imaginé, entre dos idiomas y diferentes culturas llegaron mis dos hijos. Mi nombre es Keila, soy una mujer que, como todas, tengo múltiples roles: soy esposa, amante, mamá, hija, hermana, amiga, alumna, y lo que se vaya ofreciendo durante el día. Me encanta platicar, así que que les voy a compartir un poco de todo lo que sucede en esta pequeña familia y los malabares que hago porque todos estemos en una sola pieza antes de irnos a la cama.

Comments (1)

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    Jacky

    Hermosa historia y bellísimo Max! Qué susto tan grande cuando se escapó. Lo que comentas es muy cierto y que maravilla que ese muñeco esté creciendo junto a tu bella familia. Son un super equipo 🥰 Besos y feliz año!

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