Padres tóxicos

Desde siempre, nos han enseñado a honrar, respetar y amar a nuestros padres por sobre todas las cosas. Desde que somos pequeños, basamos nuestro comportamiento en su aprobación, cariño y en hacerlos sentir orgullosos de nuestros logros. Algunos hemos tenido la oportunidad de tenerlos en nuestras vidas y otros, por necesidad, hemos buscado refugio y consuelo en diferentes seres queridos.

Crecemos acostumbrados a tener un modelo a seguir, que nos impulse a salir adelante.  Al ser menores de edad, dependemos de su consentimiento para los retos que nos presenta la vida. La aprobación de quien nos orienta se vuelve algo primordial. Siendo ellos, nuestros proveedores de seguridad y estabilidad emocional, pero a la vez nuestros mayores críticos. Y es su guía lo que nos dicta qué camino seguir o modificar en un momento determinado.

Nadie nace sabiendo ser padre, tampoco hay manuales y aunque, afortunadamente, la información hoy en día está al alcance de un clic, esta solo puede orientarnos, mas no dicta nuestro actuar. Pero algo crucial que no hay que olvidar, es el intento de los padres por criar y forjar seres humanos de bien. Sin embargo, no siempre sucede de esa manera, y en ocasiones los padres cometen errores, ya sea a razón de experiencias negativas del pasado o sentimiento no resueltos, a tal grado de volverse tóxicos en el desarrollo de sus hijos.

Hay diferentes maneras de ser un padre tóxico, pueden ir desde los que fuerzan a que los hijos logren una meta que ellos no pudieron, obligarlos a estudiar la carrera que soñaron, intentar que el comportamiento sea como ellos quieren o simplemente no dar libertad de elegir el camino que los hijos quieren.

Entonces, ¿cómo reconocer a un padre tóxico? Una madre o un padre tóxico, es aquel que, por diferentes razones, causa sufrimiento a sus hijos a través de la manipulación, maltrato, exigencias, bromas pesadas, avergonzando, impidiendo expresar las emociones con libertad, haciendo comparaciones que generan desconfianza, inseguridad o temor. Y esto puede darse desde la niñez o incluso hasta cuando los hijos ya han salido de casa o se convierten en adultos.

Otras señales para saber si tienes padres tóxicos son:

  • Buscan crear o mantener una relación de dependencia.
  • La idea de que el hijo sea independiente, no es opción.
  • Quieren tener injerencia en todas las decisiones de sus hijos.
  • Constantemente señalan lo que ven mal con el argumento de que buscan que sea para mejor: apariencia, amistades, actitudes, comportamientos, decisiones.
  • Piden lealtad ante situaciones familiares, intentando responsabilizar al hijo.

Reconocer que tenemos padres tóxicos es un gran logro, es por eso que en BalanceArte, nos gustaría brindarte las herramientas para que tomes acción y modifiques esa relación que tanta incomodidad ocasiona en tu vida, es por ello que te dejamos los siguientes tips:

1. Pon en primer lugar tus intereses y prioridades: deja de querer complacerlos y buscar su aprobación. Mantente enfocada en tus metas y objetivos. Recuerda que cuando cambiamos nuestras actitudes y comportamientos, el entorno también cambia.

2. Trabaja en tu autoestima: busca y dedícale tiempo a lo que te causa bienestar. A medida de repetimos acciones y actitudes que nos hacen sentir bien, encontramos el reconocimiento personal y elevamos nuestra autoestima. Además, puedes rodearte de personas que le den valor a tu vida y que sumen, en lugar de restar.

3. Aprende a poner distancia: la relación familiar no debe ser una obligación, mucho menos cuando nos hace daño, por lo tanto, no debe de ser impuesta, rígida, ni permanente. La distancia puede ser tanto física, como emocional, dependiendo de tu situación, solo tú sabes cómo graduar la interacción y de ser necesario que sea solo lo indispensable. Un ejemplo de distanciamiento emocional, podría ser: evitar cierto tipo de conversaciones que sabes que te llevarán al conflicto.

No todos logramos detectar una relación familiar tóxica cuando estamos en medio de una. Requiere tiempo, muchas horas de reflexión y conciencia, analizando profundamente cada aspecto de nuestras vidas y de nuestro entorno familiar. Sin embargo, una vez que se logra, el proceso de sanación es verdaderamente gratificante.

Como siempre, te invito a tener presente que si la situación te sobrepasa, lo mejor es recurrir a un experto de la salud mental. 

Jacky Minakata

Tapatía de nacimiento, chilanga de corazón. Psicóloga organizacional es mi profesión. Recientemente me mudé a mi ciudad de origen con mi esposo e hija para emprender negocio propio. Desde siempre he sido de salud precaria, lo que me ha hecho valorar y apreciar la vida intensamente. Me encanta leer, ver documentales y series de TV, así como hacer ejercicio y las manualidades. Disfruto enormemente ayudar a que los demás sean mejores. Siempre que se puede, dono sangre.

Comments (1)

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    Shanat

    Excelente artículo. GRACIAS Jacky!

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